“La osteoporosis adulta la resuelven los niños”. La prevención de la osteoporosis desde las edades pedíatricas. Cómo y porqué.

“La osteoporosis adulta la resuelven los niños”
La prevención de la osteoporosis desde las edades pedíatricas. Cómo y porqué.

Por Jorge Roig.

Como es claramente conocido, la osteoporosis es un desorden esquelético que se caracteriza por la disminución de la masa ósea y el deterioro de dicho tejido de nuestros huesos. Esto representa un serio problema por cuanto aumenta la fragilidad de los mismos y con ello la posibilidad, incluso, de fracturas espontáneas. El problema más grave que esta patología presenta, podríamos decir, es que causa aumento en la morbilidad y mortalidad a través de su asociación con fracturas relacionadas con la edad.

Una de las cuestiones que no merecen discusión desde las áreas de la medicina que abordan la osteoporosis, es que el esqueleto humano es muy sensible a los estímulos mecánicos desencadenados por el ejercicio. Expresado en otros términos, los huesos responden a la tracción que ejercen los músculos sobre ellos aumentando el proceso de mineralización. La otra cuestión que no ofrece discusión, es que la etapa previa a la pubertad es altamente sensible a los estímulos mecánicos que referimos anteriormente.

Como para poder dimensionar la importancia de la osteoporosis y de su prevención, hay estadísticas que informan que 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres experimentará una fractura por osteoporosis en algún momento de su vida (Kanis y Johnell, 2005). Y podemos agregar un tema no menos preocupante desde lo económico. Se calcula que para el año 2050 solo en Europa se gastarán 68 mil millones de euros en la atención de fracturas de caderas.

Si bien se acepta que la osteoporosis es un problema que acontece ya en las etapas avanzadas de la vida, son pocos los que conocen que ella tiene sus orígenes en las dos primeras décadas de la misma. Tampoco es muy conocido que la falta de actividad física contribuye sustancialmente al riesgo de sufrir osteoporosis, por lo que el sedentarismo es un muy mal camino para evitar su aparición.

La masa ósea alcanzada por una persona es una expresión de su fortaleza esquelética. Así, la cantidad de hueso lograda por un individuo en la adultez dependerá del pico alcanzado durante el crecimiento del esqueleto, es decir, durante los primeros 20 años de su vida. Un concepto muy interesante a considerar acá, es el de “masa ósea pico”, que expresa la cantidad máxima de mineral acumulada durante la vida en cada hueso individual y consecuentemente, luego en el esqueleto todo. Justamente esa cantidad máxima que poseamos en las décadas finales de nuestra existencia será el resultado de lo que hayamos adquirido de hueso durante el proceso de mineralización menos lo que perdemos por resorción (o degradación) durante la adultez. Y es exáctamente este punto el determinante en muchos aspectos. Porque dado que la cantidad final de hueso será la consecuencia de la resultante entre lo que hemos ganado menos lo que inevitablemente perderemos, pues cuanto más ganemos mayor cantidad de hueso tendremos cuando nos alcance el período de pérdida. Es decir, en esta “ecuación mineral ósea”, a mayor ingreso, mayor cantidad será lo que tendremos al final del proceso inevitable de ganancia-pérdida.

Para apoyar las afirmaciones anteriores, destaquemos que ha sido demostrado que la participación en deportes durante las etapas de crecimiento (edad infantil y adolescencia), la densidad mineral ósea (BMD) aumenta entre un 10 y un 20% en los huesos que han estado sometidos al estrés por actividad física. Y este aumento es mayor si el ejercicio se realiza antes del crecimiento puberal (Bradney et al., 1998; Calbet et al., 2001; Vicente-Rodríguez et al., 2003).Como para confirmar los efectos beneficiosos sobre nuestra salud esquelética cuando se comienza tempranamente con la práctica física, dos estudios realizados recientemente (Aldimarsson et al. 2006 y Linden, et al., 2006) pusieron en evidencia que un programa escolar basado en juegos con pelotas, carreras y saltos aumentó el crecimiento de óseo de niñas luego de un período de un año. Estos beneficios fueron observados en la columna lumbar (Aldimarsson) y en la Densidad Mineral Ósea corporal total (Linden).

Un punto muy importante a destacar acá es que todos los estudios confirman y sugieren la necesidad que los ejercicios impliquen impacto corporal y fuerza, esto es, la actividades a realizar deben obligar a transportar el propio peso, destacándose en forma muy especial todo lo que signifique ejercicios que involucren saltos, tracciones y soportar la masa corporal durante las locomociones.Como conclusión, diremos que la mayoría de los estudios científicos que investigaron los efectos del ejercicio en las etapas pediátricas (infantil y adolescencia) sobre la densidad mineral ósea advierten que los programas de práctica de ejercicio que apuntan a incrementar la masa ósea y la fuerza en niños púberes ejercen efectos positivos sobre el esqueleto. La evidencia sugiere que la pubertad temprana puede ser particularmente óptima para la adaptación del hueso a la sobrecarga. Las razones pueden ser quizás explicadas por ser este un período oportuno para la acomodación del hueso al ejercicio debido a su velocidad de crecimiento y a los cambios hormonales que se producen en esta fase etaria. Y esto es tan así que se ha estimado que alrededor del 30% de la masa ósea del cuerpo entero adulto se acumula durante las etapas iniciales de la vida.

Para reflexionar….

Posted on 02/09/2012, in Artículos, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*