Cuestiones básicas sobre los azúcares y la deshidratación como vehículos generadores de fatiga.

Cuestiones básicas sobre los azúcares y la deshidratación como vehículos generadores de fatiga.

Por Jorge Roig (2006)

Está bien sabido que dos factores que mucho contribuyen a la generación de fatiga, y con ésta a la probable disminución del rendimiento (incluso con la detención misma del esfuerzo), son del foro de la nutrición e hidratación. Así, la disminución de los hidratos de carbono (CHO) bajo la forma de glucógeno y la pérdida de líquido (junto a minerales y electrolitos) por sudor se convierten en factores que limitarán cualquier forma de ejercicio donde se reclame suficientes cantidades de estos nutrientes.

Un factor determinante que favorece la disminución de los CHO y la incrementada pérdida de líquido y minerales es sin dudas el calor y la humedad ambiental. A ello le debemos agregar que muchas veces esto se agrava porque la indumentaria deportiva utilizada puede favorecer el incremento de la denominada temperatura central o del núcleo en nuestro organismo. Para expresarlo de una manera simple, digamos que esta temperatura del núcleo es la que corresponde a nuestros órganos internos, entre ellos y muy especialmente el cerebro, quienes tienen que mantenerse dentro de un rango térmico óptimo.
Esto debe entenderse como un mecanismo de defensa del propio cuerpo para evitar un problema grave en la salud por la denominada hipertermia.

Cuando el sistema de sudoración se “enciende”, este intenta perder calor y además enfriar nuestra piel. Para que esto acontezca (enfriar la superficie corporal), es imprescindible que el líquido que se está sudando se evapore, porque así se enfría la piel. Si esto acontece (que la piel se enfríe), pues entonces la sangre que circula por la superficie de nuestro cuerpo también bajará su temperatura, lo que ayudará a disminuir la temperatura interior cuando esta sangre vaya hacia nuestro órganos internos a irrigarlos. De allí también que utilizar un tipo de ropa que impida la evaporación (sea por la cantidad, sea por como esté confeccionada (nylon o algún tipo de fibra sintética inadecuada, por ejemplo), favorecerá la eliminación de líquido pero el cuerpo no se enfría, lo que solo produce pérdida del mismo pero sin los efectos benéficos deseados.

Si bien son varias las razones que indican que el cuerpo utiliza más CHO cuando el cuerpo se deshidrata, digamos de una manera sencilla que cuando se pierde líquido (y electrolitos), parte de él sale desde el interior del tejido muscular. Esto produce una suerte de deshidratación de los músculos con el consecuente aumento de la temperatura local. Ello estimula fuertemente el uso de CHO como recurso energético por la temperatura aumentada en sí misma, pero además porque está faltando sangre en la región. Esto último es como consecuencia de que este líquido sanguíneo se desvía en forma muy importante hacia la superficie corporal para ayudar a perder el calor a nivel de la piel.

Pero si la sangre va a la superficie y favorece ello el enfriamiento del organismo, eso no ayuda como ya se dijo?

Digamos que de todos los acontecimientos, ese es el mejor que se puede esperar. Porque bajar la temperatura de los órganos internos es un objetivo primario ya que de lo contrario hay riesgo en nuestra vida. Pero la disminución de sangre a nivel muscular (con el propósito de aportar oxigeno y enfriarlos, entre otras cosas) produce un déficit de dicho gas en estas regiones. Como los recursos energéticos para el trabajo muscular se llevan a cabo a partir de los CHO y los lípidos, cuando el déficit de oxígeno se instala, las grasas no pueden dar la energía suficiente que se reclama pero sí los CHO, que son capaces de entregar la que tienen en su estructura aun en ausencia del mencionado gas.

O sea que a mayor calor y deshidratación, menos utilización de grasas durante el ejercicio?

Este es justamente un punto fundamental a comprender. Porque si nuestra performance se limita cuando faltan CHO, todo aquello que estimule su uso, como es el caso de alta temperatura corporal y además la pérdida de líquido asociada a ella, favorecerá la disminución rápida de dicho nutriente y por lo tanto entraremos en situación de fatiga prontamente. Y además, debemos comprender que el uso exacerbado de CHO con alta tasa de utilización (intensa glucólisis en la unidad de tiempo), produce aun más calor, entrándose entonces en un círculo vicioso. Si por caso nuestro objetivo fuera adelgazar, en estas condiciones de temperatura elevada y deshidratación será casi imposible lograr el objetivo debido a que justamente no estaremos utilizando privilegiadamente las grasas sino los CHO.

Para reflexionar…

Posted on 04/10/2012, in Artículos, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. 1 Comment.

  1. hidratacion

    Es esencial reponer las pérdidas de agua y de sales para mantener un nivel de hidratación adecuado. Las bebidas isotónicas están diseñadas para reducir el desequilibro de agua, minerales y energético causado por la práctica de actividad física. Debido a esto el ejercicio puede resultar más fácil y se puede disfrutar más, aumentando así su frecuencia.

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