Efectos del consumo excesivo de bebidas azucaradas, sus implicancias sobre el ácido úrico y los riesgos cardiovasculares.

Por Mauricio Varela.

El exceso de consumo de bebidas gaseosas es una práctica cada vez más extendida en nuestra sociedad en general y en las poblaciones pediátricas en particular. Este tipo de bebidas se caracteriza por estar endulzadas artificialmente con jarabe de maíz de alta fructosa, un compuesto que se ​​ha convertido en el edulcorante más utilizado en los alimentos procesados (Bray, 2004) (Esquivel-solis, 2007).

Si bien es de conocimiento tradicional, por ejemplo, el relacionar este tipo de bebidas con la obesidad (Figura 1), una gran cantidad de estudios demuestran que la fructosa posee un impacto deletéreo sobre la salud del sistema cardiovascular y el rendimiento físico.

Figura 1: Adaptado de: Bray GA, Nielsen SJ, Popkin BM. El consumo de jarabe de maíz de alta fructosa en bebidas puede jugar un papel en la epidemia de la obesidad. Am J Clin Nutr 2004; 79:. 537-543.

La fructosa, a diferencia de la glucosa u otros azúcares monosacáridos, se metaboliza exclusivamente  en el hígado, donde se induce el catabolismo de nucleótidos, produciendo de este modo el ácido úrico (Johnson Rj et. al, 2007, Rutledge AC et. al, 2007). Los estudios en humanos confirman que la alimentación con fructosa experimental o la fructosa de administración intravenosa aumenta los niveles séricos de ácido úrico (Emmerson BT et. al 1974; Reiser S et. al, 1989). Esto puede ser importante porque el ácido úrico en suero se ha sugerido para ser un marcador de riesgo de enfermedad cardiovascular (Gagliardi ACM et. al, 2008) y un paso intermedio potencial para el desarrollo de la hipertensión (en Nguyen, S; et. al, 2009).

En este sentido, en una reciente investigación, titulada “Effects on uric acid, body mass index and blood pressure in adolescents of consuming beverages sweetened with high-fructose corn syrup” (2013), los autores (WT Lin et al) evaluaron los datos de 2.727 jóvenes de 36 escuelas secundarias (Taiwan), con el objetivo de investigar el efecto de la ingesta de Bebidas Azucaradas Ricas en Fructosa (BARF) sobre los aumentos en niveles de ácido úrico (AU) y los factores de riesgo cardiovasculares.

Se recogieron transversalmente variables demográficas, físicas, alimenticias y antropométricas, y prospectivamente medieron los resultados clínicos. Los datos se analizaron mediante regresión múltiple.

Que Resultados obtuvieron:

Encontraron que el 87,7% de los adolescentes eran bebedores BARF, con un 25,1% que bebía más de 500 ml por día de dichas bebidas.

Es importante destacar que el aumento de la ingesta de BARF se asoció con mayor circunferencia de cintura y cadera, grasa corporal, IMC, PAS (presión arterial sistólica) y AU.

En comparación con los no bebedores, bebedores BARF tenían entre un 3.2 a 4.9 mayor riesgo de obesidad. Además, la prevalencia de hiperuricemia en los usuarios intensivos de BARF (40.2–49.4%) fue sensiblemente mayor que para los no usuarios (24,2%).

Los adolescentes que consumían más de 500 ml por día de bebida azucarada tenían un 0,42 mg  x dl  más alto el nivel de AU y un mayor riesgo de desarrollar hiperuricemia que los no bebedores.

Este estudio, como vemos, destaca que el alto consumo de BARF tiene un efecto notable sobre el aumento de los niveles de AU, así como el riesgo de contraer la gota (Ho Jae Han et. al, 2006) y factores de riesgo cardiovasculares.

En igual sentido, tanto Nguyen, S; et. al (2009) como Jalal et. al (2010) obtuvieron resultados similares confirmando que el consumo de bebidas azucaradas entre los adolescentes puede elevar los niveles de ácido úrico (Figura 2) y afectar los factores de riesgo cardiovascular.

Figura 2: Los niveles séricos de ácido úrico aumentó sólo un 0,18 mg / dl en los adolescentes en la categoría del consumo de bebidas endulzadas con el máximo de azúcar en comparación con los adolescentes en la categoría donde consumían bebida con menor azúcar (p para la tendencia = 0,01). (J Pediatr 2009 Junio, 154 (6):. 807-813.)

Es relevante destacar que si bien el AU en los estudios de Nguyen solo se incremento en 0,18 mg / dl en los sujetos que ingirieron mayor cantidad de azúcar, en ellos la presión arterial sistólica media se incrementó en una diferencia de 2 mmHg. Según Lewington (2002) en una población general de adultos normotensos, una reducción de 2 mmHg de la presión arterial sistólica reduciría la mortalidad por accidente cerebrovascular en un 10% y la enfermedad isquémica del corazón en un 7%.

En conclusión:

Estos resultados indican que un mayor consumo de bebidas endulzadas con fructosa se asocia con mayores niveles séricos de ácido úrico y de presión arterial sistólica, que pueden conducir a resultados adversos para la salud en sentido descendente, de allí su necesidad de limitar su ingesta.

Aspecto a considerar:

Durante la práctica deportiva la bebida gaseosa azucarada al poseer una osmolaridad (número de partículas por litro de solución) que puede ser de casi 2,5 veces la del suero sanguíneo (> 400 mOsm/L vs. 280 mOsm/L aprox., respectivamente), genera una presión osmótica que propende a la deshidratación, incluso la muscular. Además, las bebidas con osmolaridad elevada pueden causar vómitos y diarrea (Pérez Lizaur, 1992).

Al mismo tiempo, el gas provoca una distensión de la pared gástrica que genera un reflejo gasto-pilórico que desencadena el cierre temporal de este último lo que enlentece el vaciado gástrico y con ello se retrasa la rehidratación.

 


W-T Lin, H-L Huang, M-C Huang, T-F Chan, S-Y Ciou, C-Y Lee, Y-W Chiu, T-H Duh, P-L Lin, T-N Wang, T-Y Liu and C-H Lee. Effects on uric acid, body mass index and blood pressure in adolescents of consuming beverages sweetened with high-fructose corn Nyrup. International Journal of Obesity 37, 532-539 (April 2013).


 Bibliografía Secundaria:

– Bray GA, Nielsen SJ, Popkin BM. El consumo de jarabe de maíz de alta fructosa en bebidas puede jugar un papel en la epidemia de la obesidad. Am J Clin Nutr 2004 1 de abril;… 79 :537-543.

– ESQUIVEL-SOLIS, Viviana  y  GOMEZ-SALAS, Georgina. Implicaciones metabólicas del consumo exesivo de fructosa. Acta méd. costarric [online]. 2007, vol.49, n.4, pp. 198-202. ISSN 0001-6012.

Ho Jae Han, Min Jin Lim, Yun Jung Lee, Jang Hern Lee, Il Suk Yang  and Mary Taub. Uric acid inhibits renal proximal tubule cell proliferation via at least two signaling pathways involving PKC, MAPK, cPLA2, and NF-κB. September 19, 200610.1152/ajprenal.00104.2006 AJP – Renal Physiol January 2007 vol. 292 no. 1 F373-F381.

Lewington S, R Clarke, Qizilbash N, Peto R, Collins R. Age-specific relevance of usual blood pressure to vascular mortality. The Lancet, Volume 361, Issue 9366, Pages 1391 – 1392, 19 April 2003.

– Pérez Lizaur, A; Inda Icaza. P. Nutrición del individuo en condiciones patológicas. Universidad Iberoamericana, 1992. Pág.12.

 – Stephanie Nguyen, Hyon K. Choi, Robert H. Lustig and Chi-yuan Hsu. Sugar Sweetened Beverages, Serum Uric Acid, and Blood Pressure in Adolescents. J Pediatr. 2009 June; 154(6): 807–813.

Posted on 28/04/2013, in Artículos, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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