Influencia del Volumen de Entrenamiento de “Resistencia” sobre la incidencia de infección en las vías respiratorias.

A modo de introducción:

El sistema inmune humano y su respuesta a cualquier estímulo específico es extremadamente compleja y comprende una variedad de elementos físicos, tipos de células, hormonas y moduladores. Estas respuestas son coordinadas precisamente para proteger a los tejidos del cuerpo contra los agentes patógenos. Múltiples factores influyen en la resistencia del atleta a la enfermedad, y en ciertas circunstancias el sistema inmunológico puede funcionalmente deprimirse. Ejemplos de estos factores incluyen la predisposición genética, la nutrición inadecuada, las tensiones físicas, psicológicas, ambientales y las alteraciones en el horario de sueño normal.

Programas de entrenamiento “pesados” o competiciones de resistencia, como maratones o ciclismo de larga distancia, son formas de estrés físico extremas y provocan inmunodepresión en los atletas, que se asocia con una mayor susceptibilidad a las infecciones, especialmente infecciones de las vías respiratorias superiores (IVRS).

En esta breve entrada compartimos las ideas centrales de un reciente articulo publicado en el Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, donde los autores (M. Gleeson, N. Bishop y Col. 2013) examinaron el efecto de la carga de entrenamiento sobre la incidencia en la Infección de las Vías Respiratorias Superiores (IVRS) en hombres y mujeres que ejercen una actividad física de resistencia durante el invierno

Estudio: Gleeson M, Bishop N, Oliveira M, Tauler P. Influence of training load on upper respiratory tract infection incidence and antigen-stimulated cytokine production. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports. Volume 23, Issue 4, pages 451–457, August 2013.

¿En que consistió el estudio?

Setenta y cinco personas proporcionaron muestras de sangre y de saliva para la determinación de los marcadores de la inmunidad sistémica. Asimismo, se mantuvieron semanalmente registros de entrenamiento y de enfermedad durante los siguientes 4 meses.

Además, se realizaron comparaciones entre los sujetos (n = 25) que fueron divididos según la cantidad de tiempo que ejercitaban: 3-6 h / semana (Grupo Bajo), 7-10 h / semana (Grupo Mediano) o ≥ 11 h / semana (Grupo Alto).

Resultados:

Los Grupos Alto y Mediano tenían más episodios IVRS que el Grupo Bajo (2,4 ± 2,8 y 2,6 ± 2,2 vs. 1,0 ± 1,6, respectivamente: p <0,05).

Además, el Grupo de Alto tenía aproximadamente tres veces mayor interleuquina (IL) -2, IL-4 e IL-10 (todos p <0,05) que el Grupo de Bajo; y el Grupo Mediano tenían dos veces mayor producción de IL-10 que el grupo de bajo (P <0,05).

Otras variables inmunológicas no fueron influenciadas por la carga de entrenamiento.

Conclusión:

Se llegó a la conclusión de que los altos niveles de actividad física se asocian con un mayor riesgo de IVRS y esto puede estar relacionado con una respuesta de citoquinas antiinflamatorias elevadas.

Finalmente, se debe destacar que similares resultados fueron obtenidos por los mismos autores en anteriores investigaciones (M. Gleeson, N. Bishop y Col. 2011).


Algunas consideraciones:

El ejercicio de “resistencia” y la incidencia de infecciones respiratorias: otras investigaciones (Tomado de Wolfgang Gunzer y col. 2012).

– Varios estudios investigaron la incidencia de IVRS después de la  realización de  pruebas de resistencia prolongadas. Por ejemplo, Peters y Col (1983) estudiaron la incidencia de IVRS tras un evento de resistencia de tipo maratón en 150 participantes seleccionados al azar, y los compararon con 124 sujetos de control emparejados por edad. Durante el período posterior a la carrera de 2 semanas 33,3% de los corredores reportó síntomas de IVRS, en comparación con 15.3% en el grupo control.

– Además, se reveló que una distancia elevada de entrenamiento por semana (> 65 Km.) podría generar más posibilidades de IVRS que una distancia semanal de entrenamiento inferior. Estos resultados iniciales fueron confirmados por una serie de investigadores (Nieman DC y col. 1989, 1990, 2000. Heath GW y col. 1991. Peters EM y col. 1993. Gleeson M y col. 2011), pero no por todos (Ekblom B y col. 2006. Pacque PF y col. 2007).

– En general post-ejercicio el deterioro de la función inmune es más alta cuando el ejercicio es del tipo continuo, prolongado (> 1,5 h), de intensidad moderada a alta (50% -77% VO 2 máx) y se realizan sin la ingesta de alimento.

– La relación entre la intensidad del ejercicio / volumen y la susceptibilidad a IVRS ha sido modelada en la curva de Nieman (Figura 1). Este modelo sugiere que el ejercicio moderado puede disminuir el riesgo de IVRS en comparación con los individuos sedentarios. Por otro lado, el ejercicio de alta intensidad y períodos de ejercicio intenso puede aumentar el riesgo de IVRS.

Figura 1: El ejercicio moderado puede disminuir el riesgo de IVRS en comparación con los individuos sedentarios. Por otro lado, el ejercicio de alta intensidad y períodos de ejercicio intenso puede aumentar el riesgo de IVRS (Nieman DC. 1997).

En Síntesis:Numerosos estudios han demostrado que el ejercicio tiene un efecto positivo o bien un efecto negativo sobre la inmunidad. Estos efectos dependen de la naturaleza, la intensidad y la duración del ejercicio, así como la aptitud del sujeto, la edad y el estado nutricional, por lo tanto los resultados son muy variables.

Es así que un entrenamiento físico correctamente dosificado, programado y planificado, así como una disponibilidad adecuada de nutrientes y un suministro de fluido suficiente puede ayudar a mantener la inmunocompetencia en los atletas.

«Controlar la mayor cantidad de variables NO asegura el éxito, pero SI disminuye el margen de error!»


Bibliografía:

  • Gleeson M, Bishop N, Oliveira M, Tauler P. Influence of training load on upper respiratory tract infection incidence and antigen-stimulated cytokine production. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports. Volume 23, Issue 4, pages 451–457, August 2013.
  • Gleeson M, Bishop N, Oliveira M, McCauley T, Tauler P, Muhamad AS. Respiratory infection risk in athletes: association with antigen-stimulated IL-10 production and salivary IgA secretion.  Scand J Med Sci Sports. 2012 Jun;22(3):410-7.
  • Nieman DC. Risk of upper respiratory tract infection in athletes: An epidemiologic and immunologic perspective. J. Athl. Train. 1997; 32 :344–349.

Posted on 27/08/2013, in Artículos, Entrenamiento, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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