Los efectos de la obesidad en la regeneración del músculo esquelético

noticia_24La obesidad y los trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 están acompañados por un aumento de los depósitos de lípidos en el tejido adiposo y en los tejidos no adiposos como el hígado, el páncreas, el corazón y el músculo esquelético.

Un estudio recientemente, publicado en Frontiers of Physiology,  afirma que la acumulación de grasa intramuscular disminuye la capacidad de curación del músculo esquelético posterior a una lesión (Ajmedov D et al. 2013).

El estudio: Akhmedov D, Berdeaux R. The effects of obesity on skeletal muscle regeneration. Front Physiol. 2013 Dec 17;4:371.

La regeneración del músculo después de una herida requiere de la actividad de las células madre del músculo y de las células satélite (Wang y Rudnicki, 2012). Estas lesiones causan necrosis local (muerte celular) de las miofibras e inflamación, seguido por la activación de células satélite, la proliferación, la diferenciación, la fusión y en última instancia, la regeneración de miofibras del mismo tamaño que las lesionadas, en un período de tres semanas (Figura 1) (Rudnicki, 2004). Ahora bien, datos recientes indican que la regeneración del músculo esquelético se ve afectada de manera significativa por la obesidad y la diabetes.

Aunque los mecanismos que conducen a una disminución de la regeneración muscular en sujetos con obesidad y diabetes tipo 2 deben ser aún más estudiados, los resultados iniciales, en ratones, apuntan a la posibilidad de que los lípidos intramusculares elevados generan un aumento de metabolitos tóxicos y citoquinas proinflamatorias que pueden contribuir a la disminución de la regeneración muscular al comprometer la función de las células satélite del músculo esquelético (Imagen inferior).

Figura 1: Mecanismos que vinculan la obesidad con la regeneración muscular deteriorada: A raíz de una lesión muscular, las células satélite (representadas junto al músculo con círculos rojos a la izquierda) se activan, proliferar, se diferencian y forman miofibras que crecen y reemplazan el tejido dañado. Se ha observado un deterioro de estos procesos producto de la resistencia a la insulina, a la leptina y a la acumulación intramuscular de ácidos grasos (AA), diacilgliceroles (DAG), ceramidas y citoquinas pro-inflamatorias (TNF-α, IL-6). 1º) La leptina contribuye a la disminución de la proliferación de células satélite y a una hipertrofia muscular deteriorada. 2º) Los AA, los DAG y las ceramidas inducen a la apoptosis (muerte celular controlada), además, activan ala miostatina (sustancia que genera atrofia muscular). 3º) Las ceramidas y citoquinas pro-inflamatorias inhiben el crecimiento muscular por la inhibición de la vía de IGF-1/Akt / Mtor (proteína clave en la regulación de la hipertrofia muscular).

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A modo de conclusion:

Es importante destacar que en sujetos con obesidad la dieta y el ejercicio dirigido a reducir los lípidos en exceso podría ser beneficioso mejorando el metabolismo en general, promoviendo una mejor regeneración y el crecimiento muscular a través de la mejora de la viabilidad y la función de las células satélites.

Sin duda más investigación dentro de este campo deberá llevarse a cabo en adelante.

Finalmente, debemos destacar el rol terapéutico que ciertas modalidades de ejercicio presentan. Así, si es una necesidad imperiosa el disminuir el tejido graso intramuscular, sea con la finalidad de mejorar las cualidades regenerativas musculares o con otra diferente, se ha documentado que los ejercicios interválicos de elevada intensidad (65 – 85% del Vo2max. aprox.), durante la pausa, metabolizan muy especialmente los triglicéridos intramusculares (Phillips SM et al. 1985; Hurley BF et al. 1985; Jeukendrup A et al. 1999; Kiens B et al. 1998; Smekal G et al. 2003). Claro esta, se requerirá una correcta programación y fundamentalmente una progresión acorde al sujeto; donde un acondicionamiento neuromusculares (fuerza) tendrá, en una etapa temprana, un rol esencial y cuya finalidad será proveer al sujeto de adecuados niveles de fuerza, a fin de que soporte las demandas impuestas en los ejercicios interválicos.

Posted on 12/05/2014, in Artículos, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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