Ejercicio físico durante el embarazo, una sana elección para el presente y el porvenir.

Por Prof. Mauricio Varela:

A modo de introducción:

Se ha documentado que el ejercicio físico, programado y dosificado científicamente, es piedra angular de un correcto (y mejor) funcionamiento cognitivo tanto en niños (Ellemberg D et al. 2010) como en adultos (Christie BR et al. 2008) y ancianos (Renaud M et al. 2009), incluso en sujetos con diversas condiciones neurológicas como la enfermedad de Parkinson (Murray DK et al. 2014; Petzinger GM et al. 2013).

La hipótesis central detrás de esta afirmación es que el ejercicio físico es capaz de inducir cambios funcionales o estructurales en el cerebro; fenómeno conocido como NEUROPLASTICIDAD O PLASTICIDAD NEURAL.

Al respecto, un creciente cuerpo de evidencia apoya la idea de que la práctica de ejercicio puede inducir plasticidad funcional y neuroanatómica en el cerebro, incluyendo la neurogénesis (formación de nuevas neuronas), la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos), la plasticidad sináptica (mejor capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí) y la remodelación morfológica dendrítica (figura 1) en sujetos de diversas edades. Estos cambios neuroplásticos inducidos por el ejercicio se cree que desempeñan un papel crítico en la mejora de la memoria, la función cognitiva y la neuroprotección, entre otros (Dishman et al. 2006; Cotman et al. 2007; Mueller 2007; Draganski et al. 2008; van Praag, 2008) (En Michelini L et al. 2009).

Figura 1: Imagen ilustrativa que describe el desarrollo (de izquierda a derecha) del “árbol dendrítico” en un insecto (Tomada de C. Duch y col. 2000). Se cree que similares cambios neuroplásticos son inducidos por el ejercicio en los humanos. Éstos cambios desempeñan un papel crítico en la mejora de la memoria, la función cognitiva y la neuroprotección.

Ahora bien podríamos preguntarnos: Durante el embarazo ¿El ejercicio físico realizado por la madre estimula la neuroplasticidad del cerebro del niño en formación?

La respuesta es: Por supuesto que SI!

En este sentido, una muy interesante investigación llevada a cabo por el Centro de Investigación en Neuropsicología y Cognición de Montreal, Canadá, y que debemos indicar que fue el primer ensayo controlado aleatorio en examinar los efectos del ejercicio durante el embarazo en las respuestas neuroeléctricos del cerebro del recién nacido, informo la existencia de neuroplasticidad fetal en respuesta al ejercicio.

El estudio: LeMoyne EL et al. The effects of exercise during pregnancy on the newborn’s brain: study protocol for a randomized controlled trial. Trials. 2012; 13: 68

Este estudio recluto a 60 mujeres embarazadas que fueron divididas en 2 grupos:
• GRUPO EXPERIMENTAL (n: 30): se ejercitaron un mínimo de 20 minutos tres veces por semana, con una intensidad mínima de 55%de su Vo2max.
• GRUPO CONTROL (n: 30): no realizaron ejercicio físico.

El efecto del ejercicio durante el embarazo en el cerebro del recién nacido se evalúo entre los 8 a 12 días después del parto para evitar influencias medio ambientales y vinculares. Al analizar la actividad cerebral descubrieron que los niños nacidos de madres que hacían ejercicio durante el embarazo presentaban procesos de memoria más eficiente, lo que indica una mayor madurez de desarrollo.

A partir de estos resultados profesionales de la salud y del ejercicio deber alentar a las mujeres embarazadas a ejercitarse, no solo por su propia salud sino también en beneficio del desarrollo de sus hijos.

Sin duda, más investigaciones se deberán llevar a cabo en adelante a fin de establecer el volumen ideal de ejercicio que se necesita para lograr los mejores efectos para el recién nacido y la madre.

A modo de reflexión:

Es necesario destacar que el aprendizaje es un proceso largo y complejo, y si bien debemos destacar los importantes aportes que las ciencias biológicas nos acercan al respecto, no debemos dejar de lado la influencia de los diversos contextos sociales, culturales, políticos, económicos y la interacción materno-infantil que rodea e influirá significativamente en dicho proceso.

Los aportes de las neurociencias nos ayudan a comprenden que el cerebro es un órgano cambiante, que la genética no es determinista, y que por medio de diversas propuestas intelectuales/motoras, siempre que estas sean desafiantes, creativas, motivadoras, y que despierten el interés del sujeto, podremos inducir a la neuroplastidad en las diversas etapas de la vida.

En próximas entradas describiremos, según las investigaciones recientes, que modalidades de ejercicio y dosis son las más adecuadas para este momento de la vida.
Saludos!

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Bibliografía secundaria:

  • Christie BR, Eadie BD, Kannangara TS, Robillard JM, Shin J, Titterness AK. Exercising our brains: how physical activity impacts synaptic plasticity in the dentate gyrus. Neuromol Med. 2008;10:47–58.
  • Ellemberg D, St-Louis-Deschenes M. The effect of acute physical exercise on cognitive function during development. Psychol Sport Exerc. 2010;11:122–126.
  • Murray DK, Sacheli MA, Eng JJ, Stoessl AJ. The effects of exercise on cognition in Parkinson’s disease: a systematic review. Transl Neurodegener. 2014 Feb 24;3(1):5.
  • Petzinger GM, Fisher BE, McEwen S, Beeler JA, Walsh JP, Jakowec MW. Exercise-enhanced neuroplasticity targeting motor and cognitive circuitry in Parkinson’s disease. Lancet Neurol. 2013 Jul;12(7):716-26.
  • Renaud M, Bherer L, Maquestiaux F. A high level of physical fitness is associated with more efficient response preparation in older adults. J Gerontol B Psychol Sci Soc Sci. 2010;65B:317–322.

Posted on 30/01/2015, in Artículos, Entrenamiento, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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