Televisión, incremento de riesgo para la salud: necesidad de crear ambientes saludables.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud se define como: “un estado de completo bienestar físico, bienestar mental y social y no es más que la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Así, el estado de salud de los individuos y de las poblaciones se determina por una variedad de factores ambientales, mentales, económicos, sociales y personales que estan relacionados entre sí.

Según Antonovsky A (1996), profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Ben-Gurion, Israel, es importante fortalecer los factores que mantienen o refuerzan la salud. En este sentido, y en consonancia con lo expuesto en la Carta de Otawa (WHO 2014), una investigación, publicada por el Scandinavian Journal of Public Health, pone de manifiesto que familia y hogar han sido identificados como entornos importantes para el desarrollo de la salud de los niños (Soubhi H et al. 2010) (en Berntsson LT et al. 2014).

Destacando que hay actividades de los padres que compartidas con sus hijos, están asociadas positivamente con la salud de estos últimos, y entre ellas podemos encontrar: jugar; ir al cine, teatro y EVENTOS DEPORTIVOS; la lectura de libros; tocar instrumentos musicales; y REALIZAR ACTIVIDADES FISICAS Y DEPORTIVAS.

El estudio: Berntsson LT 1 , Ringsberg KC 2 . Swedish parents’ activities together with their children and children’s health: a study of children aged 2-17 years. Scand J Public Health. 2014 Nov;42(15 Suppl):41-51

Ahora bien, por el contrario, ciertas actividades “típicas” de los hogares se han demostrado que pueden impactar de forma negativa para la salud de la población infanto-juvenil. Es así, que por ejemplo estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto, Canadá, nos informa que mirar televisión puede impactar adversamente sobre la salud de esta población, incrementando los niveles de obesidad (Anderson GH et al. 2015). Similares resultados fueron obtenidos anteriormente por importantes meta-analisis (Chapman CD et al. 2012).

Otra interesante investigación, publicada recientemente, tras evaluar a más de 600 niños llegó a la aterradora conclusión que: “…más del 70% de los niños son sedentarios y más del 60 % mira más de 2hs de televisión al día…”, independientemente de su sexo o del nivel socioeconómico de la familia. Además, el tiempo diario dedicado a ver la televisión se asoció inversamente con la actividad física, directamente con el exceso de peso (Dutra GF et al. 2015) y con menores incrementos en el área ósea en niños de entre 3 a 7 años de edad, según estudios del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati (Wosje KS et al. 2009).

En este sentido, otra investigación del Departamentos de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, EE.UU y publicada en la prestigiosa revista Circulation proporcionan una evidencia consistente que mediante la observación prolongada de TV puede acentuar la predisposición genética a la obesidad (sin embargo, debemos destacar que ella, a nuestro entender, tiene un origen multifactorial). Por el contrario, el aumento del ejercicio físico puede atenuar el efecto genético sobre la obesidad. Estos resultados ponen de relieve el importante papel tanto de aumentar los niveles de ejercicio y reducir las conductas sedentarias en los esfuerzos de salud pública para prevenir la obesidad, sobre todo en personas que están predispuestas genéticamente más a la obesidad (Qibin Qi et al. 2012).

Finalmente, un interesante estudio publicado en el Diabetic Medicine muestra que ver excesiva televisión se asocia con numerosos factores de riesgo, incluyendo mala alimentación, estado socioeconómico más bajo, trastornos del sueño, obesidad, tabaquismo, síntomas depresivos y comorbilidades (Hamer M et al. 2015). Incluso, como “pequeño” corolario, estudios informan que los alimentos cariogénicos (generadores de caries) son los más populares en los cortes publicitarios de los canales favoritos de los niños (Ghimire N et al. 2013).

Artículos preferidos por los niños (n: 600) después de ver los anuncios. De 281 anuncios publicitarios en los canales favoritos de los niños, 162 fueron para productos alimenticios (de los cuales 142 correspondieron a alimentos cariogénicos). En: Ghimire N et al. 2013.

A modo de reflexión final:
Como podemos observar existen factores subyacentes que pueden influir para crear un “entorno propicio para la obesidad y otras patologías”. Un contexto familiar favorable al déficit de movimiento, al excesivo uso de televisión crea un ambiente desfavorable para la promoción de la salud infantil.

La presencia de reglas parentales centradas en limitar el tiempo frente a la pantalla parecería ser uno de los factores claves que influyen en la cantidad de tiempo dedicado a este comportamiento inapropiado

Por otro lado, la familia cumple un importante rol para estimular estilos de vida más saludables. En este sentido, estudios de revisión, hacen hincapié en la importancia de los padres para iniciar estrategias que promuevan la salud en etapas tempranas de la vida del niño, y entre ellas la práctica de ejercicio físico y de actividades deportivas tanto por parte de padres como de hijos será motivo de primordial interés.

Nosotros (profesores de educación física, licenciados, entrenadores y demás agentes de la salud y educación), mientras tanto, como Educadores Físicos debemos potenciar nuestros esfuerzos y energías en crear y promover ámbitos y hábitos más saludables, proporcionando la información y los medios que permitan a toda la población desarrollar al máximo su salud potencial, fomentando la necesidad de iniciar la práctica de ejercicios físicos desde edades tempranas e incentivando a los padres a que acompañen estas medidas.

Por Prof. Mauricio Varela (U.N.L.P).

Bibliografía Secundaria:

  • Anderson GH, Khodabandeh S, Patel B, Luhovyy BL, Bellissimo N, Mollard RC. Mealtime exposure to food advertisements while watching television increases food intake in overweight and obese girls but has a paradoxical effect in boys. Appl Physiol Nutr Metab. 2015 Feb;40(2):162-7. 2014 Oct 20.
  • Antonovsky A. The salutogenic model as a theory to guide health promotion. Health Promot Int 1996;11:11–8.
  • Chapman CD, Benedict C, Brooks SJ, Schiöth HB. Lifestyle determinants of the drive to eat: a meta-analysis. Am J Clin Nutr. 2012 Sep;96(3):492-7.
  • Dutra GF, Kaufmann CC, Pretto AD, Albernaz EP. Television viewing habits and their influence on physical activity and childhood overweight. J Pediatr (Rio J). 2015 Jan 22.
  • Ghimire N, Rao A.Comparative evaluation of the influence of television advertisements on children and caries prevalence. Glob Health Action. 2013 Feb 12;6:20066.
  • Hamer M and L Smith. Response: Influence of sleep disorders on television viewing time, diabetes and obesity. Diabet Med. 2015 Jan; 32(1): 142–143.
  • Soubhi H, Potvin L. Homes and families as health promotion settings. In: Poland BD, Green LW, Rootman I (eds) Settings for health promotion. Linking theory and practice. Thousand Oaks: Sage, 2000, pp. 44–85.
  • Wosje KS, Khoury PR, Claytor RP, Copeland KA, Kalkwarf HJ, Daniels SR. Adiposity and TV viewing are related to less bone accrual in young children. J Pediatr. 2009 Jan;154(1):79-85.

 

Posted on 18/02/2015, in Artículos, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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