Deportes Acíclicos y la Capacidad de Anticipación.

Las tareas motrices se desarrollan en una secuencia de tres mecanismos:

  • Percepción
  • Decisión
  • Ejecución

El mecanismo perceptivo identifica, e integra los datos sensoriales (visuales, auditivos, etc). La información es transmitida al mecanismo de decisión donde será utilizada para determinar el plan de acción inmediato y conservada en forma de stock en la memoria para el análisis y futuras predicciones.

La decisión consiste en escoger una solución -o ninguna-, entre todas las posibles. Para poder seleccionar de la memoria un plan de acción favorable el jugador debe poseer un número consecuente de planes ya experimentados y próximos a la tarea a realizar.

El entorno ha sido analizado a nivel perceptivo; un plan de acción ha sido escogido. El mecanismo efector se sitúa para organizar la respuesta y enviar a los músculos la serie de órdenes apropiadas.

Los tres componentes son solicitados de manera diferente, según se trate de distintas actividades.

Por ejemplo, en un salto en largo en atletismo se requerirá grandemente a la ejecución, más que a los otros dos. En el ajedrez la decisión ocupará un lugar preponderante .En los juegos deportivos, como el vóleibol, los tres elementos intervienen en forma condicionante para el éxito de la acción de juego. Inclusive el fallo en una de las partes de la secuencia puede llegar a determinar el fracaso de la tarea.

Podemos entonces afirmar que los tres componentes deben ser entrenados con igual importancia, ya que si alguno de ellos fallara, no tendría éxito la tarea motriz emprendida.

El sistema perceptivo, conformado por los “analizadores”, forma junto con el de decisión la parte invisible del movimiento. Quizás por ello se inclinan muchos entrenadores atrabajar casi solamente la ejecución de los gestos técnicos (Figura 1).

Figura 1: Las tareas motrices se desarrollan en una secuencia de tres mecanismos: Percepción, Decisión, Ejecución. Muchos entrenadores sólo entrenan la última de ellas.

 

Ahora bien, en deportes de conjuntos, las tareas motrices presentan una gran complejidad perceptiva, pues existen decenas de estímulos: veloces, de corta duración, de intensidad variable, con intensiones de engaño, etc.; debido a esto el entrenador debe enseñarle al jugador a percibir sólo aquellas señales que lo van a guiar en el camino a la anticipación de la dirección de la pelota, es decir trabajar eficientemente sobre la “atención selectiva“.

EL DESARROLLO DE LA ATENCION SELECTIVA

El jugador debe ser capaz de reconocer un número de señales, pero solamente relacionadas en forma directa con la tarea en cuestión.

No debe actuar como una filmadora, que registra invariablemente todo lo que ve, sino solamente tomar de la imagen lo que le interesa, realizando una interpretación de lo que está sucediendo. Debe mirar algunas cosas “sin verlas”.

A través del entrenamiento el individuo debe llegar a identificar y a atender sólo a aquellas características del ambiente que van a influir en su accionar. El entrenador debe ayudar al jugador a encontrar similitudes y diferencias contextuales, a interpretar todos los indicios que proporcionen los movimientos del adversario y a predecir así con rapidez la trayectoria de la pelota. Nos estamos refiriendo a la capacidad de atención selectiva.

El principiante comete frecuentes errores de percepción, mientras que lo que caracteriza a un jugador muy hábil es su capacidad de “resumir” las informaciones a tratar y estar atento a casi todos los estímulos del entorno.

¿CÓMO ENTRENAR, COMO DESARROLLAR LA VISIÓN SELECTIVA?

Se hace imprescindible aquí detenemos para analizar someramente el papel del sistema nervioso en el aprendizaje de habilidades abiertas.

EL PAPEL DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL: LA FUNCION DE AJUSTE

El jugador (por ejemplo de vóleibol) debe resolver continuamente y en tiempos breves, problemas motores, a menudo complejos. El sistema nervioso tiene como misión fundamental recibir las informaciones sensoriales que envían los analizadores y hacerlas converger sobre las neuronas que actúan sobre los órganos efectores. A esta función, distintiva del sistema nervioso central, la denominamos Función De Ajuste. El constante trabajo de ajuste permite la actualización de vivencias anteriores, creando un verdadero archivo de movimientos, una “memoria psicomotríz”, la cual se va enriqueciendo a expensas de nuevas experiencias.

A partir de investigaciones actuales (1,2,3,4) en neurofisiologia podemos comprender mejor lo que sucede con el SNC con el entrenamiento y aprendizaje:

Cambios funcionales y estructurales del Sistema Nervioso Central (SNC).

Los avances en las técnicas de neuroimagen permitieron conocer recientemente cambios funcionales en el SNC asociados a la adquisición de habilidades motoras en humanos.

Se ha observado que el aprendizaje de habilidades motoras implica una mayor activación de ciertas áreas, esencialmente en: la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza motora primaria (m1), corteza premotora (pm), el área motora suplementaria (sma) y el área motora suplementaria previa (presma), corteza parietal posterior (ppc), el cuerpo estriado dorsomedial (dms) y el cerebelo posterior (IMAGEN).

Además, se ha informado de cambios plásticos que implican la reorganización estructural de la arquitectura de la materia gris y blanca (mayor volumen).

Esta “base de movimientos” que es la memoria psicomotríz, tiene por finalidad no la estereotipia de los mismos, sino muy por el contrario es la herramienta principal de la improvisación, de la originalidad, de la plasticidad de las respuestas a los estímulos que el jugador recibe del entorno.

El debe analizar y luego combinar acertadamente la gran cantidad de variables que influyen para lograr una adaptación de su acción a las demandas del ambiente.

Esta tarea -nada fácil por cierto- depende en gran medida de la experiencia disponible, formada en situaciones activas.

¿Cómo el entrenador organiza las situaciones para que sean “activas”?. Debe fomentar a cada momento del proceso de entrenamiento una conducta de investigación, de creación. Un elevado grado de expresión no se consigue justamente con la mecanización de la técnica, sino con darle en cada momento de su ejecución posibilidades de reorganización.

EN RESUMEN:

En los deportes de habilidades abiertas se generan muchos estímulos perceptivos. El jugador debe poseer una atención selectiva para detectar realmente lo importante y así poder anticiparse adecuadamente a la acción.

Al presenciar un encuentro de vóleibol de alto nivel, el espectador no especializado en el tema piensa que todo se realiza fácilmente, como de acuerdo a un programa previamente establecido y ejercitado de antemano. 

¿Cómo puede un jugador de vóleibol defender balones rematados con gran velocidad, que vienen desde pocos metros, como si hubiera estado siempre ubicado en el lugar de caída de la pelota?: Solamente empleando su CAPACIDAD DE ANTICIPACIÓN.

La anticipación es un aspecto derivado directamente del nivel de atención selectiva, y se puede definir como una acción originada en base a la percepción.

La anticipación es una capacidad decisiva para alcanzar el alto nivel en el deporte. Cada acción en los juegos deportivos esta” preparada” por la anticipación, ya que se trata en cada una de ellas de averiguar las intenciones del adversario.

Una condición indispensable para poder anticipar la situación es conocer la estructura de los movimientos posibles y así poder descifrar de inmediato la intención.

La anticipación en la defensa tiene su base en las experiencias anteriores táctico-motoras (memoria).

En el video inferior vemos un claro ejemplo de capacidad de anticipación:

¿Cómo podemos ejercitar la anticipación motriz?:

1-  Ejercitando la observación de la secuencia de acciones intervinientes.

2- Empleando formas sintéticas, cercanas al juego, como medio de ejercitación, para elaborar la anticipación en situaciones variadas.

4- Desarrollar del pensamiento táctico. Cuanto más se conozca acerca de la táctica, mayor será el nivel de anticipación.

5- Elevando el nivel de algunas de las capacidades que conforman el complejo de la coordinación motora (capacidad de reacción, ante estímulos ópticos, acústicos, táctiles o kinestésicos).

Tomado de:

  • Fotia, J.A. (1995). El desarrollo de la capacidad de la anticipación en el voleibol. [En línea] Educación Física y Ciencia, 1 no. 0, p. 21-31.

Bibliografia complementaria:

  • (1) Coynel D, Marrelec G, Perlbarg V, Pélégrini-Issac M, Van de Moortele P-F, Ugurbil K, Doyon J, Benali H, Lehéricy S. Dynamics of motor-related functional integration during motor sequence learning. Neuroimage. 2010;49:759–766.
  • (2) May A, Gaser C. Magnetic resonance-based morphometry: a window into structural plasticity of the brain. Current Opinion in Neurology. 2006;19:407–411.
  • (3) Park IS, Lee KJ, Han JW, Lee NJ, Lee WT, Park KA, Rhyu IJ. Experience-dependent plasticity of cerebellar vermis in basketball players. Cerebellum. 2009;8:334–339
  • (4) Rosenkranz K, Kacar A, Rothwell JC. Differential modulation of motor cortical plasticity and excitability in early and late phases of human motor learning. J Neurosci. 2007;27:12058–12066.

 

Posted on 12/09/2016, in Artículos, Entrenamiento, Nuestras Publicaciones. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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