Los ritmos circadianos en el deporte. Algunas cuestiones que podrían ayudar en la organización de las cargas.

Los ritmos circadianos en el deporte.
Algunas cuestiones que podrían ayudar en la organización de las cargas.

Por Jorge Roig. Publicado en  Septiembre 2007

La mayoría de las personas ha experimentado que si tienen un ritmo laboral típico, esto es, trabajar, de día y dormir durante la noche, nuestro cuerpo inicia desde la mañana un lento mejoramiento en sus funciones mentales, físicas, psíquicas, etc., hasta que, a partir de un determinado momento, ellas comienzan lentamente a bajar su performance, algo que acontece frecuentemente al anochecer.

Si bien mucho de todo este ciclo diario de rendimiento físico, intelectual, etc., tiene que ver con la alternancia del necesario descanso reparador del sueño y la fatiga que nos produce la propia actividad diaria, existen razones de funcionamiento de nuestro cuerpo que favorecen esta manera de comportamientos psicobiológicos esperables. Se ha denominado a esta serie de manifestaciones fisiológicas cíclicas que dominan nuestras diferentes conductas diarias como ritmos circadianos (el famoso “reloj biológico”).
A decir de muchos científicos, estos están determinados por los ciclos del ambiente circundante (lumínicos y térmicos) y que tienen una dependencia íntima con la rotación de la tierra alrededor del sol. Si bien hay una dosis de realidad en estas afirmaciones, hay mucha evidencia también de que existen otras variables que accionan sobre estas alternancias en los distintos comportamientos psicobiológicos que tienen una acción decisiva sobre ellos.

La ritmicidad circadiana define, por ejemplo, una diferente temperatura corporal en distintos momentos del día, algo parecido a lo que acontece con la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la liberación o no de muchas hormonas de nuestro cuerpo. Y es justamente todo esto lo que puede hacer que nuestra facultad de expresar diferentes capacidades físicas, psicológicas, etc, cambien según los momentos del día. Se sabe por ejemplo que el nivel más elevado de capacidad funcional se ubica en el período que va entre las 10 y las 13 hs. y, luego de una breve disminución, se da nuevamente entre las 16 y las 19 hs. El mínimo de la actividad funcional acontece entre las 2 y las 4 de la mañana.

La cronobiología deportiva es aquella área del conocimiento que se encarga de investigar a qué hora del día los atletas se desempeñan mejor y como varía el rendimiento en distintos horarios. Pero también indaga como se modifica esta performance ante rigurosas condiciones de laboratorio.
Hay abundante evidencia científica que en los deportes en series eliminatorias, semifinales y finales, son más frecuentes los quiebres de records al final de la tarde y primeras horas de la noche, algo que también se aprecia en el tiempo de reacción visual y auditiva ante requerimientos de velocidad, lo que coincide en el ciclo circadiano con la hora de mayor temperatura corporal. Para muchos esto se explica por que para cada aumento en el grado centígrado de temperatura, la velocidad de conducción nerviosa se incrementa 2,4 metros/segundo en individuos sanos y normales.

En carreras de muchos kilómetros de ciclismo por etapas, el rendimiento en atletas jóvenes muestra la mayor eficiencia metabólica y la técnica en horas de la tarde respecto de la mañana.
En el ámbito de la fuerza, hay coincidencia en que su máxima manifestación concuerda con el momento en que el sol se encuentra en su zenit, que es cuando más alta esta la testosterona libre en sangre, mientras que en hora de madrugada, cuando habitualmente dormimos, y la melatonina se encuentra alta y la testosterona baja, los niveles de fuerza decaen significativamente.

En cuanto a la performance mental, aritmética y memoria a corto plazo, son mejores en la mañana temprano, y dado que variables cognitivas se abordan mejor en ese momento, sería una referencia de interés describir planteos táctico-estratégicos en estas horas ya que en esos momentos del día se encuentran los niveles máximos de las facultades cognitivas del atleta, del pico del humor, del estado de ánimo y de la capacidad de trabajo intelectual. Siendo así, sería mejor opción postergar para la tarde la mayoría de los esfuerzos que procuran potenciar las capacidades estrictamente físicas. Otra observación interesante es que las operaciones cognitivas tienen una tendencia de disminuir en las primeras horas después del almuerzo, aun no habiendo ingerido cantidad significativa de alimentos, por lo cual no sería buen momento para reflexiones táctico-estratégicas, ni requerimientos de puntería, equilibrio o precisión.

Para finalizar, diremos que la capacidad especial de rendimiento alcanza su valor máximo en el período en el cual los atletas están habituados a entrenarse y competir. Así, deportistas que son estrenados a la mañana por un período largo, han manifestado su máximo rendimiento en ese horario. Cosa contraria acontece a los que se entrenan por la tarde, donde sus valores más altos se hallan en este momento del día. En tanto quienes que se entrenan por la mañana y por la tarde muestran sus mejores valores por la tarde. Por ello, visto que el cambio del régimen horario del entrenamiento provoca una disminución de la capacidad de rendimiento de los deportistas así como el empeoramiento de los procesos de recuperación después de la realización de cargas, sería importante, de ser posible, que el horario de la unidad de entrenamiento permaneciera estable.

Para reflexionar….

Nota: Si deseas conocer más acerca de esta materia, te proponemos que veas el siguiente video, de nuestra realización, titulado: “Ritmos Circadianos y Rendimiento Físico: ¿Cuál sería la mejor hora del día para entrenar?” en el link aquí abajo, y/o consultes la bibliografía al final del mismo. Saludos.

https://www.gefientrenamiento.com.ar/2012/04/ritmos-circadianos-y-rendimiento-fisico-cual-seria-la-mejor-hora-del-dia-para-entrenar

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