ConCiencia Crítica.

Por Prof. Mauricio Varela.

“La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda”. F. Voltaire.

Tradicionalmente cuando una publicación sale a la luz para corroborar lo que allí se intenta afirmar o demostrar se utilizan citas bibliográficas. Para que ellas tengan un valor añadido usualmente se recurre a estudios publicados en sitios o revistas que posean un alto prestigio en la comunidad científica, un ALTO FACTOR DE IMPACTO.

“…El Factor de Impacto es una medida de la importancia de una publicación científica; pretende clasificar las revistas en función de su repercusión en la comunidad científica…” (Amezcua M. 2010).

Ahora bien, un cuerpo creciente de evidencia llama poderosamente la atención; nos incita a ser críticos, a poner en tela de juicio y dudar de lo publicado, incluso en los Journals más prestigiosos.

Al respecto, en los últimos años se ha detectado que el número de ARTÍCULOS ACADÉMICOS RETRAÍDOS ha aumentado vertiginosamente (Grieneisen M L. et al. 2012). La retracción significa una declaración oficial de que el artículo es defectuoso a tal extremo que sus resultados no se consideran dignos de confianza y debe ser retirado de la literatura científica (porque hay indicios de plagio, posee figuras alteradas o datos falsos).

Si bien la tasa de retracciones es baja (estadísticamente despreciable), esta se encuentra creciendo de forma exponencial. A principios del año 2000 en el Web of Science (Sitio en línea de información científica, que facilita el acceso a artículos de revistas científicas) solo aparecían unas 30 retracciones al año, sin embargo, en 2011 fueron más de 400 (Figura 1) (Van Noorden R 2011). Este incremento no se sabe si es consecuencia del aumento de la mala conducta de los autores o del simple aumento de la detección debido a la mayor vigilancia (Ferric C. Fang et al 2011).

Figura 1: Imagen tomada de Van Noorden R. 2011. Un estudio de retracciones (1988-2004) encontró que al 40% de los artículos retraídos se le atribuía un error honesto o hallazgos no replicables, al 28% mala conducta en la investigación (manipulación de materiales o datos para tergiversar los resultados y presentación de resultados de experimentos que no se realizaron), al 17% se le imputaba ser una publicación redundante, y al 15% a otros motivos no declarados.

Por otro lado, estudios divulgados en el Scientific Reports informan que la retracción en la Web of Science es más común en las “ciencias duras” (Figura 3), especialmente en las revistas biomédicas y multidisciplinares, mientras que esta tasa es sumamente baja en otros campos de la ciencia como las ciencias sociales, las artes y humanidades (Feng Lu et al. 2013).

Figura 3:

Figura 3: De las 1.423 retracciones indexadas por el Web of Science, el porcentaje de retractaciones totales es mayor en las ciencias biológicas y medicas.

Además, es importante destacar que otros célebres Sitios como son Pubmed y Medline obtuvieron similares resultados (Figura 2).

Figura 2: Izq: Retracciones enumerados en Medline entre 1999 y 2009. Der: total de estudios retraidos de PubMed. (ver en: Wager E et al. 2011; Corbyn Z. 2012).

Estudios de Ferric C. Fang y col. (2011) determinaron que las Revistas Científicas difieren en la frecuencia de artículos retraídos y que existe una relación entre la frecuencia de la retracción y el factor de impacto de la revista. Esta investigación sugiere que la probabilidad de retracción de un artículo publicado en una revista de alto impacto es mayor que el de un artículo publicado en una revista de menor impacto (Figura 4).

Figura 4: Correlación entre el factor de impacto y el índice de retracción (Tomado de Ferric C. Fang et al. 2011). Las revistas analizadas fueron Cell, EMBO Journal, FEMS Microbiology Letters, Infection and Immunity, Revista de Bacteriología, Journal of Biological Chemistry, Journal of Experimental Medicine, Journal of Immunology, Journal of Infectious Diseases, Journal of Virology, Lancet, Patogénesis microbiana, Microbiología Molecular, Naturaleza, New England Journal of Medicine, PNAS, y Ciencia.

Según Fang y Casadeval (2011) la ciencia debe tratar de auto corregirse y las retracciones proporcionan una función de importancia crítica mediante la rectificación del registro científico. Sin embargo, el sistema está lejos de ser perfecto. Las retracciones a menudo no ocurren durante años después de su publicación, que es tal vez comprensible dado el tiempo necesario para que otros investigadores traten de replicar los resultados y de las instituciones para llevar a cabo investigaciones exhaustivas, pero esto significa que información errónea ha seguido circulando durante periodos prolongados antes de la corrección (Parrish, DM. 1999). Por otra parte, es desalentador que los artículos retraídos sigan siendo citados, a veces durante décadas después (ver en: Budd JM et al. 2011; Drury NE et al. 2009; Korpela KM. 2009; Peterson GM. 2010; Redman BK et al.2008; Tatsioni A et al. 2007; Whitely WP et al. 1994).

A modo de cierre:

Este breve artículo tuvo su origen a partir de la lectura del estudio de Fang y colaboradores (2011) y parece apropiado compartir las conclusiones finales de dicho artículo: “…La tasa creciente de artículos científicos retraídos es una tendencia preocupante. Aunque la corrección científica es loable en sí, la investigación errónea o fraudulenta puede causar un daño enorme, desviando a otros científicos, distribuyendo injustamente los recursos científicos, y en el peor de los casos, incluso llevando un tratamiento inapropiado a los pacientes. Además, retracciones pueden erosionar la confianza pública en la ciencia y su disposición a proporcionar apoyo continuo…Sin embargo, las retracciones también tienen un enorme valor. Significan que la ciencia corrige sus errores…”

Finalmente dudar, dudar una y mil veces, no conformarse con lo publicado ni en sitios de gran prestigio (y claro esta menos aun con lo aquí publicado!). Buscar más información, analizar, contrarrestar estudios, revalidar, confirmar resultados, etc. antes de afirmar y efectuar pensamientos conclusivos.

“…los científicos deben ser exploradores, y es mejor si ellos no siguen precisamente las huellas dejadas por sus predecesores, sino que actúan por su propio camino, utilizando sus propias palabras…” Fang y Casadeval (2011).

 

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Bibliografía Principal:

Bibliografía Secundaria:

 

 

 

 

 

Posted on 05/06/2014, in Artículos, Entrenamiento, Nuestras Publicaciones, Salud y Fitness. Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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